“Pero qué necesidad, para qué tanto problema”, dice la canción de Juan Gabriel, que al parecer no ha sido escuchada por miembros de la transformación de cuarta.
Primero, Andrés “Andy” López Beltrán, (el hijo de ya saben quién) dio a conocer una carta sobre la que comenté en mi columna de hace dos semanas como ejemplo de lo que significa “Explicación no pedida, culpabilidad manifiesta”, y en la que destacan adjetivos aprendidos de su padre: “hipócritas conservadores”, “hampa del periodismo”, “mafia del poder económico y político.”
Comenté que esa carta fue un error que sólo magnificó lo que pudo haber sido cubierto por una cortina de humo o por otra situación llamativa (de las que se dan con frecuencia en ese movimiento político).
Pero no aprenden. Ahora fue la señora Beatriz Gutiérrez, la madrastra de Andy, la que publicó en su red social “un mensajito”, sin destinatario concreto, en atención a una extensa publicación en el diario ABC de España que, en un cintillo en primera plana dice que “La mujer de López Obrador fija su residencia en Madrid pese a sus continuos ataques a España” y, en dos planas asevera que “vivirá en lujosa urbanización” y aborda desde la famosa carta, hasta su relación con la presidenta Sheinbaum.
Al igual que con la carta de Andy, la nota llegó a las redes sociales, en donde son bienvenidas las historias de alto impacto, y alcanzó a posicionarse en los primeros lugares de tendencias en las plataformas sociales. La tendencia, por naturaleza, hubiera decrecido en poco tiempo, pero simpatizantes y críticos mantuvieron activa la conversación debatiendo la veracidad de la mudanza a Madrid, llegó a Palacio Nacional, y siguió durante los siguientes días.
La señora Gutiérrez (o sus asesores) no consideró que los mensajes que despiertan indignación o polémica se comparten más rápido y crecen descontrolados y, ante la falta de contexto, que podría haber sido el motivo del “mensajito”, la historia se simplificó en encabezados sensacionalistas. En pocas palabras, retroalimentó el conflicto.
Pero además de que no explicó nada sobre los temas abordados por el ABC y nos dejó sin saber si, en efecto, solicitó la nacionalidad española o si en algún momento pensaría radicar fuera de México (con todo y que ama al viejo “loco hermoso llamado AMLO”) y sólo dijo que “no me he ido a vivir allá ni a ningún otro lado” (todavía), al estilo de ese loco y de su hijastro Andy, habló del “hampa del periodismo”, y de “la mafia del poder”. Y, para darle más cuerda al tema sugirió (amenazó veladamente) que con la entrada en funciones del nuevo Poder Judicial se podría proceder legalmente contra quienes considera responsables de calumnias.
Como dijo al final de su “mensajito”, la verdad siempre se abre paso. Con el tiempo sabremos si el diario español tenía todos los pelos de la burra en la mano. Pero ni Andy ni ella, han aprendido del patriarca, al arte de cambiar la conversación. ¡Pero qué necesidad de mensajito!