La confesión del secretario de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, Pío X Salgado Tovar, sobre la incapacidad de la infraestructura hidráulica de Querétaro para soportar lluvias torrenciales como la del pasado fi n de semana debería encender todas las alarmas. Con una franqueza que raya en la resignación, Salgado admitió que ni Paseo 5 de Febrero ni ninguna otra infraestructura en el estado está preparada para un volumen de agua “extraordinario”. La pregunta no es si tiene razón (los hechos lo confi rman), sino por qué seguimos sorprendidos por algo que, en una ciudad en constante crecimiento, debería ser previsible.
IDENTIDAD
Partidos políticos no podrán usar el nombre del estado gracias a la iniciativa del diputado local Paul Ospital, un intento razonable de proteger la identidad local. La idea busca evitar que partidos novatos se cuelguen del prestigio de “Querétaro” para aparentar arraigo o engañar al electorado. Sin embargo, ¿es el uso de “Querétaro” en un partido lo que confunde al votante, o más bien la opacidad, la falta de rendición de cuentas y el reciclaje de políticos que saltan de un partido a otro? Además, la iniciativa plantea un dilema práctico: ¿Hasta dónde llega esta lógica de “proteger” el nombre? Si mañana un partido quiere llamarse “Gallos Blancos” o “Viñedos Queretanos”, ¿también lo vetaremos por evocar un arraigo local?
MÁS EDUCACIÓN
La visita del secretario de Educación federal, Mario Delgado, a Querétaro para anunciar la construcción del CBTIS 304 en El Marqués y prometer más planteles de nivel medio superior es una buena noticia en una ciudad que crece a pasos agigantados. Nadie duda que Querétaro, con su ‘boom’ demográfi co, necesita más escuelas. La brecha entre los egresados de secundaria y los que logran un lugar en preparatoria es un problema real, y Delgado lo reconoció al hablar de “dinámicas demográfi cas” que exigen mayor infraestructura. Federación y estado acordaron trabajar de la mano para ofrecer oportunidades de educación a los jóvenes.