Mauricio Cárdenas Palacios/Diputado local por el VI distrito
Querétaro atraviesa un momento duro, pero también está demostrando su grandeza: familias solidarias, trabajadores de dependencias sin descanso y un gobierno que responde con hechos, no con palabras.
En estos días he visto muchas reacciones frente a la contingencia que vivimos en Querétaro tras las lluvias que se registraron el fin de semana. Hay familias que, con enorme fortaleza, han salido adelante pese a las pérdidas; vecinos que se organizan, se apoyan y muestran lo mejor de nuestra gente. Pero también hay actores políticos que, en lugar de trabajar, prefieren hacer videos y comentarios en redes sociales. Como si con un “like” o una declaración incendiaria se resolvieran los problemas. La gente ya no cae en ese juego: lo que se necesita son soluciones, no espectáculos.
Por eso vale la pena reconocer lo que sí se está haciendo bien. El gobernador Mauricio Kuri ha dejado claro que la prioridad es la tranquilidad de las familias. Y junto al presidente municipal, Felifer Macías, se han enfocado en atender de manera inmediata a las y los damnificados. Aquí hay coordinación, hay acción y hay resultados.
Macías Olvera explicó con claridad las medidas: el seguro predial, por ejemplo, será la primera línea de apoyo. Cerca del 70 por ciento de las casas afectadas podrán acceder a un pago de hasta 50 mil pesos. Y para las que no tienen este seguro, el municipio dispuso parte del Fondo de Emergencia para otorgar 25 mil pesos por hogar. Dinero directo, sin intermediarios, para que cada familia lo use en lo que realmente necesita.
Además, la Comisión Estatal de Aguas (CEA) anunció un bono de 500 pesos para ayudar con el recibo bimestral de octubre, y no es menor: en momentos difíciles, cada peso cuenta.
Lo mismo ocurre con el programa de reconstrucción rápida que ya inició en calles y avenidas dañadas de Menchaca, Peñuelas, Villas de Santiago, Santa María Magdalena, Carrillo Puerto, Félix Osores, Epigmenio González y hasta en el Centro Histórico. También se están atendiendo los drenes Peñuelas y El Arenal, donde cuadrillas de trabajadores y maquinaria pesada están desazolvando y limpiando para reducir riesgos futuros.
Aquí quiero hacer una pausa: porque detrás de cada acción hay personas. El personal de Obras Públicas, de Servicios Públicos Municipales, de la CEA, de Protección Civil, de Seguridad Pública y de tantas otras dependencias, ha estado al pie del cañón, día y noche. Son hombres y mujeres que dejan a sus familias para atender a las nuestras. A ellos también hay que reconocerlos.
A la par, se están repartiendo más de 10 mil kits de limpieza y otros 10 mil apoyos alimentarios. Es decir, no solo se está reconstruyendo infraestructura, también se está apoyando a las familias en lo más básico: limpiar sus casas, tener alimentos y recuperar su tranquilidad.
Todo esto se organiza a partir de un censo que ya está en marcha. De ahí la importancia de que los hogares abran sus puertas al personal encargado, para que los apoyos lleguen a quienes lo necesitan.
También quiero pedirles que no bajemos la guardia, las lluvias continuarán y tenemos que estar atentos a las indicaciones de las autoridades para salvaguardar nuestra integridad.
Estas medidas, hay que decirlo con todas sus letras, no tienen precedente en Querétaro. Son el resultado de la cooperación entre el Gobierno Estatal, el Municipal y la sociedad. En la adversidad se borran las fronteras políticas: lo que cuenta es la voluntad de servir.
Algunos prefieren criticar desde la comodidad de una cámara de celular, desde una oficina, con los pies secos y las manos limpias. Otros, como el gobernador, el presidente municipal, las y los diputados y los equipos de todas las dependencias involucradas, prefieren trabajar hombro con hombro con la ciudadanía. Yo me quedo con esa actitud: la que no presume, pero resuelve.
Hoy más que nunca queda claro que juntos y con orden, podemos más. Esa es la convicción que nos mueve: construir bien común, sobre todo en tiempos de prueba.
Porque hemos demostrado que unidos, Querétaro se levanta.