Sentí un profundo pesar al saber de la muerte del profesor Luis Eduardo Bojórquez, mejor conocido como ‘Guayo’. Él sufrió un ataque cardíaco mientras cantaba ‘A mi manera’ en un evento en Magdalena de Kino en Sonora y el vídeo del suceso se hizo tristemente viral.
Tras ver tan desgarradora imagen, me perturbó la cantidad inmensa de personas que comentaban cosas como: “Se fue a su manera”, “Murió haciendo lo que amaba” y muchísimas opiniones similares. ¿Cuándo empezó a ser loable trabajar hasta morir? ¿Por qué nadie parece notar que el “profe” ‘Guayo’ prefirió aguantar antes que detenerse ya sea por el compromiso o por el peso de su responsabilidad? ¿Por qué llevar lo de “el show debe continuar” tan lejos como para que la consecuencia fuera fatal?
De verdad, mi corazón se partió al ver que hemos llevado tan lejos nuestro afán de producir que consideramos que morir trabajando es digno de aplausos. ¿Quién nos hizo creer, a todos, que está mal sentirse mal? ¿Por qué Guayo no le dijo a nadie o por qué no pidió parar? Este sistema centrado en el capital y el espectáculo está llegando a niveles que me asustan. ¿Podrá mi corazón soportarlo? ¿Puede el tuyo?