Mauricio Cárdenas Palacios/Diputado local por el VI distrito
La política mexicana vive hoy atrapada en un ring de confrontación permanente. Morena ha convertido el debate público en un espectáculo donde los golpes bajos pesan más que las ideas y donde se busca dividir a los ciudadanos en bandos irreconciliables: chairos contra fifís, conservadores contra liberales, buenos contra malos. Esa polarización, lejos de resolver los problemas de México, ha terminado por profundizarlos.
Lo vemos todos los días: en ninguna conferencia mañanera, ni de López Obrador ni de Claudia Sheinbaum, ha faltado el insulto contra la oposición. La tribuna presidencial, que debería ser un espacio de rendición de cuentas, se convirtió en un púlpito de ataque y descalificación. Y mientras se dedica tiempo a señalar culpables, los verdaderos problemas del país se agravan.
Ahí están los hechos: niveles históricos de violencia e inseguridad, más de 100 mil desaparecidos, fraudes en programas sociales, proyectos faraónicos sin resultados tangibles y una crisis de confianza en las instituciones que cada vez es más profunda.
En Querétaro también hemos sido testigos de cómo algunos actores políticos intentan replicar las peores prácticas del obradorismo. Ejemplos sobran: el desfalco de Gilberto Herrera en la UAQ que dejó un vacío financiero y un golpe a la transparencia; la forma arbitraria en que legisladores locales incumplen la ley cuando no les conviene, como lo vimos recientemente en la elección de la Mesa Directiva; o la huelga en Cadereyta, donde en lugar de construir soluciones, Morena apuesta a la confrontación para sacar beneficio político.
Esa es la verdadera cara de Morena: incapacidad para dialogar, obsesión por dividir y una constante simulación de que todo se resuelve con discursos desde el poder, pero los queretanos sabemos que los problemas no se resuelven con excusas ni con cortinas de humo. Se resuelven con trabajo, con instituciones sólidas y con respeto al Estado de derecho.
Hoy Querétaro es referente nacional porque aquí hemos demostrado que sí se pueden construir gobiernos responsables, cercanos y eficaces. Morena quiere traer a nuestro estado el mismo caos que ha hundido a México en violencia, corrupción y estancamiento. No lo vamos a permitir.
Lo digo con toda claridad: en Querétaro Morena no tiene cabida. Aquí vamos a seguir trabajando para unir, no para dividir, porque aquí no hay chairos, no hay fifis, solo hay hombres y mujeres que queremos salir adelante y mantener nuestra calidad de vida.
Aquí se gobierna con soluciones, no con ocurrencias. Y aquí vamos a defender lo que nos distingue: un estado de paz, desarrollo y futuro.