Querétaro vive una certeza compartida: la ciudad tiene rumbo. En el emblemático Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez, Felipe Fernando ‘Felifer’ Macías volvió a situar a la capital entre las urbes que planean su porvenir con visión, no con improvisaciones. Su discurso (firme, directo y respaldado por miles de ciudadanos) no fue una celebración, sino una reafirmación de propósito: seguir poniendo orden. Esa frase, que comenzó como lema de campaña, hoy resume un estilo de Gobierno. No se trata solo de administrar, sino de conducir con método, con reglas y con una convicción profunda de que el orden no es rigidez, sino la base del progreso y de la confianza ciudadana.
Su informe no fue una lista de obras, sino una historia de transformación: el teleférico de Epigmenio González, un proyecto de movilidad sustentable que conectará Colinas de Menchaca con Plaza del Parque. Macías aclaró que no se trata de iniciar la construcción, sino de dejar listos los estudios técnicos y de factibilidad que permitan a Querétaro emprender una de las obras más ambiciosas de su historia reciente.
Tres estaciones, un recorrido estimado de 3.4 kilómetros en ocho minutos y una idea de fondo: unir a miles de familias separadas por la distancia y el tráfico. “Querétaro no puede detenerse; tiene que elevarse”, dijo, con esa mezcla de firmeza y empatía que ha caracterizado su gestión.
El alcalde también abordó uno de los temas más urgentes: el drenaje metropolitano. Tras las lluvias que afectaron severamente la zona norte de la capital, anunció una inversión sin precedentes para renovar y ampliar el sistema pluvial. No se trata, dijo, de reparar lo viejo, sino de construir con visión de futuro. “Cada peso invertido en drenaje es una inversión en dignidad, en tranquilidad para las familias que hoy viven con miedo cada temporada de lluvias”.
En materia social, el anuncio más celebrado fue la creación del primer Centro Municipal Especializado en Atención al Autismo en Querétaro, un espacio donde la ciencia, la educación y el amor se unirán para acompañar a niños, jóvenes y familias. Será el primero en su tipo en la capital y uno de los pocos a nivel nacional impulsados directamente por un Gobierno municipal. La iniciativa refleja un modelo de Administración que entiende que el progreso no solo se mide en infraestructura, sino también en empatía y capacidad de acompañar a quienes más lo necesitan.
La recuperación del Teatro de Hércules y la transformación del Lienzo Charro en el ‘Foro Querétaro’, con capacidad para más de 10 mil personas, mostraron otra faceta de su liderazgo: la que cree en la cultura y el deporte como motores de comunidad. “Un Querétaro que aplaude, que juega, que se reúne… es un Querétaro más seguro”, expresó, dejando en claro que el desarrollo urbano debe ir acompañado de sentido de pertenencia.
Los proyectos patrimoniales también ocuparon un lugar central: la remodelación de la nueva Catedral de Querétaro y la conmemoración de los 300 años de Los Arcos, ese símbolo que une pasado y presente, serán el eje de una celebración que recordará por qué esta ciudad es una de las más admiradas del país.
Macías anunció además el lanzamiento de una campaña de condonación de recargos en el pago del predial, medida que alivia el bolsillo de las familias queretanas y promueve la responsabilidad cívica.
Finalmente compartió un proyecto que refleja su visión de juventud y salud comunitaria: la Unidad Deportiva de la UAQ en Epigmenio González, que ofrecerá espacios para la actividad física, la convivencia y el talento universitario.
Al terminar su discurso, Macías no pidió aplausos. Miró al público y dijo con serenidad: “Defenderé con todas mis fuerzas la calidad de vida de las familias queretanas”. La ovación fue espontánea, como quien reconoce en su líder algo más que a un funcionario: a alguien que cree en el poder del orden, la cercanía y la esperanza.
Querétaro tiene un proyecto, pero, sobre todo, tiene a un alcalde que ha demostrado que gobernar también es construir confianza, paso a paso, con la gente como brújula.