En empresas, organizaciones y Gobierno, pocos proyectos terminan logrando su objetivo o alcance, con el presupuesto y en el tiempo establecido. Muchos otros simplemente se abandonan o generan grandes pérdidas. Mientras se suele culpar principalmente a la falta de presupuesto o eventos externos, entre las principales causas están la falta de planeación adecuada, un equipo inexperto en proyectos o sin capacitación y un inadecuado establecimiento y gestión de las expectativas de los interesados.
Por otro lado, las organizaciones fallan en generar una cultura que permita un buen seguimiento de los proyectos. Por ejemplo, una cultura de rendición de cuentas no es exigir a unos cumplir, sino es una forma de trabajo como equipo, donde los directivos son un ejemplo de cumplimiento. La apertura para aprender y documentar tanto los buenos resultados como los errores, para no volver a cometerlos.
Un líder implicado buscará capacitarse, aprender, mejorar y compartir sus experiencias. Una buena idea es promover que los encargados a cualquier nivel asuman responsabilidades y generen mejores prácticas para mejorar. Sin embargo, la tendencia es culpar en lugar de buscar formas de hacerlo mejor. Quizas sea un reflejo de algo que vemos en televisión. ¿Usted qué opina?