Mauricio Cárdenas Palacios/Diputado local por el VI distrito
Independientemente de los retos por los que estemos pasando, nuestra salud mental debe ser siempre una prioridad. No se trata de un tema secundario ni postergable; es una necesidad urgente que atraviesa a toda la sociedad y que exige respuestas claras desde lo público.
Es por este motivo que presenté una iniciativa que busca reformar el artículo 75 de la Ley de Salud estatal. Lo hice con la convicción profunda de priorizar la salud mental de las y los queretanos, porque hoy, más que nunca, necesitamos transformar la forma en la que concebimos, legislamos y garantizamos este derecho.
La salud mental no debe depender del lugar donde naciste, del municipio donde vives o de los recursos económicos que tengas. No puede seguir siendo un privilegio reservado para quienes pueden pagar una consulta privada. Es, y debe ser, un derecho accesible, real y garantizado para todas y todos los queretanos, sin importar su origen o condición.
Mi propuesta de reforma tiene un objetivo claro: cerrar las brechas de atención entre las zonas urbanas y rurales, y fortalecer a los municipios como el primer contacto que tiene la ciudadanía con los servicios de salud. Para muchas personas en comunidades alejadas, el municipio es la única puerta a un servicio médico. Debemos asegurarnos de que esa puerta también conduzca a la atención psicológica y psiquiátrica que tanto se necesita.
La reforma busca garantizar el acceso universal y equitativo a los servicios de salud mental, con especial énfasis en los grupos en situación de vulnerabilidad y las zonas marginadas. Además, armoniza nuestra legislación local con la Constitución, los tratados internacionales y las leyes federales, reconociendo la salud mental como un derecho humano, no como un lujo.
Las cifras hablan por sí solas, ansiedad, depresión, estrés y otras afecciones mentales están creciendo, muchas veces en silencio. Y lo más doloroso es que miles de personas enfrentan estos retos sin el acompañamiento necesario, simplemente porque no pueden costearlo o porque en su comunidad no hay a quién acudir. Esta iniciativa permite una intervención legislativa inmediata, para prevenir, atender y acompañar a quienes más lo necesitan.
Sabemos también que el enfoque debe ser integral. Por eso, esta propuesta fortalece la coordinación interinstitucional con base en el Programa Estatal de Salud y el Programa Estatal de Derechos Humanos 2024–2027. Impulsa políticas públicas con enfoque preventivo, comunitario y basado en el bienestar, la recuperación y la autonomía de las personas.
Y no menos importante: integra las perspectivas de derechos humanos, de género, de inclusión y de interculturalidad. Porque hablar de salud mental no es solo hablar de psicólogos y medicinas, es hablar de dignidad, de justicia y de empatía con quienes viven realidades complejas y muchas veces invisibles.
Estoy convencido de que esta reforma no es solo una respuesta técnica o legislativa. Es una declaración de principios. Es reconocer que no hay salud sin salud mental, y que nuestro deber como representantes es legislar para el bienestar de toda la población, sin dejar a nadie atrás.
Querétaro tiene la oportunidad de seguir siendo ejemplo nacional. De demostrar que en este estado sí se pone a la persona al centro de las políticas públicas, ya lo hemos visto con el programa Contigo Sanamente de la Secretaría de la Juventud (SEJUVE).
La salud mental es un derecho. Hagámoslo realidad.