Desde que asumió el cargo de presidenta, se han realizado diferentes encuestas sobre la popularidad y desempeño de Claudia Sheinbaum al frente del Estado Mexicano, cuyos resultados destacan altos niveles de aceptación general que la hacen ver como muy popular y efectiva en su gestión.
Ante algunas de las realizadas en 2025, la presidenta ha agradecido por “el reconocimiento del proyecto que representamos”, destaca que los resultados “son un síntoma de que el país y su economía están fuertes y hay unidad”, y vincula el resultado al trabajo del gobierno para emplearlo como argumento político (unidad, fortaleza, respaldo) recalcando que el principal indicador de su gestión es la mejora en indicadores sociales y no el dato instantáneo de una encuesta.
Aunque en términos generales Sheinbaum ha mantenido niveles de aprobación por encima de 70 %, más que muchos presidentes previos, hay en las encuestas tendencias a la baja en algunos rubros, especialmente en los indicadores sociales más sensibles a la ciudadanía como: corrupción, seguridad y salud.
En cuanto al primer tema, entre 45.2 y 75 por ciento en al menos tres encuestas califican su gestión de mala a muy mala, o en abierto desacuerdo. El sentimiento mayoritario es de desconfianza, de que no se está haciendo lo suficiente, o que el combate es inoportuno o poco efectivo y sin avances. A ello seguramente ha contribuido las frecuentes notas de dispendio, enriquecimiento y favoritismos de varios destacados miembros de su partido.
En seguridad, hay una división: una parte significativa aprueba mejoras, pero otro bloque importante considera que no ha sido efectivo o que los resultados no se sienten. Aunque hay apoyos, en la mayoría de las encuestas se registra insatisfacción o preocupación en este tema. La percepción generalizada es que los cárteles siguen operando impunes a pesar de las detenciones y extradiciones que se han dado, y que por ello no se ha procedido en contra de políticos supuesta o abiertamente aliados a grupos criminales, y todos los días hay muertes por violencia en casi todo el país.
Sobre el tema de la salud, la desaprobación en cómo se está manejando es bastante alta en casi todas las mediciones recientes; entre el 33.4 y el 69.5 por ciento en diferentes encuestas califican su gestión de deficiente, seguramente porque, a pesar de los discursos en las mañaneras, sigue existiendo desabasto de medicamentos en ciertas zonas sensibles del país, en contra de los mensajes oficiales.
Tener altos niveles de aceptación general no significa que lo esté haciendo del todo bien. Ser popular no es lo mismo que ser eficiente. La popularidad refleja el nivel de aceptación; la eficiencia implica el logro de resultados medibles para la satisfacción de las necesidades, expectativas y calidad de vida de la población, sin matices ideológicos ni dádivas económicas.
Hasta el momento, lo que dicen las encuestas, es que tenemos una presidenta popular pero con pocos resultados efectivos. Habrá que darle tiempo porque los mayores retos siguen siendo los mismos: seguridad, corrupción, salud, y mejorar la percepción de cumplimiento de promesas de campaña.