En la reciente película de Guillermo del Toro, se formula una pregunta que nos conviene recordar en muchas ocasiones para conocer de dónde viene la violencia. Victor Frankestein por un lado fue una víctima de la dureza y violencia con que fue educado, dando como resultado un victimario al provocar tanto daño a otros por creer que luchaba por una causa justa. El psicólogo Aleman Bert Hellinger sugiere desconfiar de “los buenos”, porque encuentra en su método de investigación que la mayoría sufrimos por amores interrumpidos y esta bandera puede llevar a buscar venganza.
No podemos esperar a vivir en una sociedad que solo busque la venganza y castigo. Todo comienza por el principio, aunque parezca obvio. Una infancia sometida a malos tratos, a falta de amor y sufrimiento, alberga ese dolor que de no ser sanado saldrá como lo evidencia la ley física que dice “a toda acción corresponde una reacción”. Una estrategia de construcción de paz requiere incluir a las infancias que vivieron mucho dolor ya que tarde o temprano se pueden expresar contra otros.
La reflexión es oportuna para incluir como parte relevante de la paz, la educación, las costumbres de los cuidados de la infancia, el escuchar, el diálogo y la comprensión. El odio de lo vivido en la infancia no desaparece en hogares con dinero, como lo muestra esta película. Sin embargo, los más desfavorecidos suman a su dolor la necesidad de un hogar, vestido y hasta alimento. ¿Usted qué opina?