La escocesa Lynne Ramsay se ha establecido como una directora provocativa e incómoda a pesar de contar, apenas, con cinco largometrajes en un cuarto de siglo. En el tercero de ellos (‘Tenemos que hablar de Kevin’, 2011), la realizadora explora los efectos de la depresión posparto y sus terribles consecuencias en la historia del personaje referido. Ahora, con su último trabajo, va más allá y analiza los efectos psicológicos de Grace, una joven madre (excelsa Jennifer Lawrence) quien es extraída de su hábitat urbano en Nueva York y es insertada en un paisaje bucólico y desolado de Montana para estar cerca de la familia de su novio (Robert Pattison). Ella, escritora, está en estado de gravidez y, desde las primeras escenas, somos testigos de su frágil condición mental, su errático comportamiento y la dificultad de interactuar en un ambiente hostil.
La narrativa se centra en Grace y el tiempo en pantalla de Lawrence es aprovechado por la directora para desmenuzar cada detalle de su progresivo desgaste emocional. Las escenas se confunden con la realidad y la distorsionada visión de ella; cada gesto, cada tic, cada tara emocional es registrada con sumo cuidado en los detalles y la actriz nos regala uno de los papeles más demandantes e ingratos de su carrera. Es magnífica, por buscar un adjetivo, y demuestra por qué es considerada una de las mejores actrices de su generación. En una entrevista, la protagonista declaraba que estaba embarazada durante parte del rodaje y que sus hormonas estaban a tope, lo que le imprimió una dosis extra de veracidad al personaje.
Basada en la novela epónima de la escritora Argentina Ariana Harwicz y estrenada en el festival de Cannes, Ramsay demuestra gran soltura para confundirnos en un laberinto de realidades y fantasías. La locura de Grace es retratada de manera tan abrumadora que, como espectadores, estamos en estado de alerta constante esperando el próximo desplante de la protagonista. Bellamente fotografiada por el irlandés y constante colaborador Seamus McGarvey y complementada por un grupo sólido de actores, ‘Mátate, amor’ es una de las agradables sorpresas que nos regala la cartelera estos días.