Recientemente en las redes sociales se habla de una “epidemia de soledad masculina”. Se le atribuye al feminismo y a la falsa creencia de que solo fomenta odio a los hombres.
El feminismo nunca se trata de odiar a los hombres, pero algo que sí promueve es mujeres más abiertas a comunicar nuestras verdaderas necesidades en las relaciones y eso era algo a lo que no estábamos acostumbrados ni hombres ni mujeres.
Es muy importante que los hombres dejen de confundir nuestra necesidad de comunicar emociones con buscar conflicto. Si una mujer quiere decir cómo se siente, no es drama: es un ejercicio de confianza y de interés.
Durante años se fomentó la fantasía de que estar en pareja es solo disfrutar y cuando hay emociones reales el problema es no saber manejarlas. Creo que las mujeres ya estamos más dispuestas a tener las conversaciones difíciles, pero para los hombres sigue siendo difícil.
Sin embargo, al huir del conflicto no están siendo maduros: están siendo evasivos, e ignorar lo que les incomoda los aleja de la construcción de un vínculo sano. Una pareja se construye escuchando y quienes no estén preparados para eso, entonces no están preparados para una relación. Y eso no es culpa del feminismo.