En diciembre se puede observar el efecto de la competencia y la ley de la demanda que impulsa a las empresas a bajar precios con descuentos y promociones para que los consumidores los prefieran. Sin embargo, hay diversas variables que son relevantes a considerar. El caso de la minorista de jugetues Toys R Us que ante la competencia del comercio electrónico quiso igualar precios, le generó grandes pérdidas con una propuesta de valor muy diferente. Otro caso fue la entrada de las líneas aéreas de bajo costo que provocaron la quiebra y descalabros financieros de otras compañías.
Dos lecciones que podemos aprovechar de estos casos son, en primer lugar, conocer con claridad la propuesta de valor y diferencia nuestra y de la competencia. Hoy podemos escuchar muchos compradores de juguetes en línea que se quejan que al buscar devoluciones es muy complejo, o no llegan en la fecha prevista. Una tienda física con inventario tiene una ventaja ante las tiendas en línea. También encontramos seres humanos que nos atiendan en lugar de máquinas contestadoras y correos impersonales.
Las aerolíneas de bajo costo así como la competencia ocasional, tienen restricciones y la lección nuevamente es comunicar las causas de un precio mayor y que la ventaja sea realmente valorada. Podemos ver claramente en otros sectores que el precio no es sinónimo de pocas ventas, como en el café o la comida. La calidad y el servicio pueden impactar positivamente, pero hay que comunicarlo. ¿Usted qué opina?