Hablar de cine israelí en estas épocas tan confusas es, siempre, sinónimo de controversia, pero dejando a un lado todo el clima político y centrándonos en el aspecto cultural, no podemos sino aplaudir una propuesta tan refrescante como la del director Savi Gabizon, judío nacido en pleno corazón de Tel Aviv. Su filmografía es poco conocida en el continente americano y uno de sus largometrajes, ‘Longing’ (2017) fue bien recibido en su país y en varios festivales menores. Siete años después, con mayor presupuesto y un grupo de actores de trayectoria internacional, se da a la tarea de volver a filmar la misma película, pero ambientándola en Toronto. Algunos directores ya han hecho este ejercicio como Michael Hanekke con su perturbadora ‘Funny Games’ (1997, 2007).
La historia tiene como protagonista a Daniel (eficiente Richard Gere), un millonario solitario que se entera, por palabras de su expareja (Suzanne Clément), de que tuvieron un hijo y que este ha fallecido en un accidente. El mundo de Daniel se colapsa emocionalmente y planea una visita a Toronto, donde empieza a conocer a su vástago mediante unas ingeniosas y hasta jocosas interacciones con amigos, maestros y hasta un fortuito encuentro con el padre de una joven que también muere a temprana edad. Se entera de que su hijo tocaba el piano, escribía poemas eróticos, vendía drogas y estaba enamorado de su maestra de francés (la siempre enigmática Diane Kruger). Con una narrativa ágil (incluida una secuencia onírica hilarante) y sin caer en el sentimentalismo fácil, Gabizon va desnudando a su personaje hasta llegar a un final inesperado. Muy recomendable, disponible en HBO.