El día 16 de diciembre de 2025, se hizo de conocimiento público, la sentencia del Caso Ascencio Rosario vs. México, en el cual fuimos condenados internacionalmente por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por demostrarse un daño a la vida, integridad personal, garantías judiciales, honra, igualdad ante la ley y protección judicial en perjuicio de Ernestina Ascencio Rosario, contraviniendo el marco jurídico interamericano al ser vinculante para el Estado mexicano, toda vez que fue ratificado por nuestro país.
En ese contexto, estimada o estimado lector, si pudiéramos hacer un resumen sencillo de la resolución, se trata de una mujer indígena que fue abusada sexualmente por fuerzas militares y que, al ocurrir esta penosa situación, acudió a un centro de salud que, por cierto, no hablaba su lengua materna; sin mencionar, que fue atendida de forma tardía, lo que provocó su muerte. Así las cosas, me gustaría preguntar: ¿cuántas personas han vivido estos hechos lamentables?
Consecuentemente, al ser responsables de lo ocurrido como miembros de la Organización de Estados Americanos y del Pacto de San José, se ordenó, acorde al comunicado oficial: realizar una investigación penal exhaustiva y seria sobre la violación sexual, tortura y muerte de la señora Ernestina para identificar, procesar y sancionar a los responsables; brindar tratamiento médico, psicológico y/o psiquiátrico a los familiares; realizar un acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional; implementar programas de formación y capacitación para funcionarios públicos; fortalecer el Centro de Atención Especializada de Soledad Atzompa, y crear un Registro Nacional de Intérpretes y Traductores en Lenguas Indígenas para los sistemas de salud y justicia.
En suma, tenemos un reto institucional y una omisión constante por aplicar los más altos estándares de derechos humanos a nuestra gobernanza. Justicia para Ernestina.