Llegamos a diciembre, en este mes, nos replanteamos los sueños alcanzados, los que no, las personas que se han ido, las que se han quedado. Es una época llena de luces, reuniones y cierta nostalgia por el año que se va y por el que queda enfrente. La semana pasada, asistí a la Feria Internacional del Libro (FIL) Guadalajara y una de las conferencias que más me gustaron fue la de ‘Periodismo y Migración’ por Eileen Truax, quien nos recordó que las palabras importan y, cuando se publican en medios, construyen narrativas y no es fácil cambiar las narrativas dominantes. Antes del 2001, quien se encargaba de los migrantes en USA era el Departamento de Trabajo, ahora lo hace el Departamento de Seguridad. La idea de que “todos los migrantes son criminales y deben ser deportados”, de que hay que “protegernos de los otros que son un peligro”, tanto en América como en Europa, generan narrativas de odio que pueden ser peligrosas. Los discursos políticos y mediáticos hacen énfasis en lo que nos hace diferentes y necesitamos puentes, no muros, necesitamos dejar de ver al “otro” como un enemigo y verlo como un igual, como decía Whitman: “Yo me celebro y me canto y lo que asumo, tú asumirás».