Durante su visita a Querétaro el sábado pasado, la presidenta Sheinbaum seguramente se dio cuenta de lo que puede suceder cuando se llega a un evento sin la adecuada preparación en cuanto a contexto y planeación de escenarios.
Durante su visita, “supervisó la construcción del nuevo Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios (CBTIS) No. 304, en el municipio de El Marqués”, según el comunicado oficial. Sabía que tendría una audiencia con mayoría de jóvenes estudiantes.
Inició su encuentro con una pregunta: “Si no existiera esta escuela, ¿a dónde hubieran ido a estudiar?”, seguramente con la expectativa de que algunos le respondieran que se habrían quedado sin escuela, pero no consideró la posibilidad de que, como sucedió, le respondieran que está el Conalep ubicado en la localidad de La Griega, (kilómetro 17 de la carretera Querétaro-Tequisquiapan).
Ante ello insistió, evidenciando su desconocimiento del área: “¿Al Conalep? ¿Qué tan lejos está de aquí?”. Cuando escuchó la respuesta “más o menos”, se sacó de la manga que una encuesta reveló que la segunda causa de deserción escolar es la lejanía de las escuelas, y por ello está construyendo nuevos planteles.
Finalmente preguntó si estaban recibiendo su Beca Benito Juárez, ante lo cual medio grupo se quedó callado; implícitamente dejaron ver que no la están recibiendo no obstante que recoger sus becas era el principal motivo de la convocatoria; así lo anunciaban los pendones que colgaban en el edificio: “Recibirás mil 900 pesos bimestrales”. Luego de ello, ya no hubo comentario ni siquiera una pregunta retórica.
Seguramente no consideró, o no la asesoraron, sobre el hecho de que los adolescentes suelen reaccionar, con una mezcla de curiosidad, desinterés o desconfianza hacia las autoridades civiles, o, dependiendo de la situación, de si han participado voluntariamente en un evento, del nivel de confianza en los convocantes o de si han sido forzados de alguna forma para su participación.
Cuando las autoridades promueven entre los jóvenes espacios de diálogo o actividades creativas, suelen involucrarse con entusiasmo, aportando ideas y preguntas, pero en contextos donde sienten que su voz no es tomada en cuenta y que solo son convocados para engrosar la asistencia, pueden reaccionar con indiferencia o incluso con resistencia pasiva como fue el caso en El Marqués. De hecho, se sabe que, antes del inicio, fueron retiradas varias decenas de sillas para que el lugar no se viera semivacío.
En tanto el diseño de un evento presidencial no sea preparado con las consideraciones y prevenciones necesarias, la presidenta seguirá enfrentando situaciones que la harán ver como improvisada. Más grave será cuando la improvisación impacte en la seguridad, especialmente cuando son de esperar algún tipo de protestas, como ocurrió el pasado domingo, cuando pobladores inconformes invadieron las vías del tren suburbano para frenar a la presidenta como protesta por las promesas incumplidas en la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). Eso es el costo de la inexperiencia y la improvisación.
Eso difícilmente ocurría cuando el Estado Mayor Presidencial organizaba y cuidaba la presencia del jefe de Estado.