Durante este año, la presidenta expresó en la diaria propaganda gubernamental matutina y en eventos, frases que buscan reforzar una imagen de Gobierno progresista y humanista, de las cuales la mayoría giraron en torno a derechos humanos, migración y bienestar social, pero contradictorias ante una realidad documentada por medios y organismos independientes. Por ejemplo:
A lo largo del año, la presidenta ha reiterado la narrativa sobre la libertad de expresión enfatizando que en este régimen no se reprime y que hay plena libertad de expresión y respeto a los derechos humanos.
No obstante, organizaciones como Artículo 19 y Reporteros sin Fronteras han señalado que, además de la violencia física contra la prensa y personas activistas, hay un ambiente de acoso judicial como el de la semana pasada, cuando el periodista Rafael León Segovia fue detenido en Veracruz como “presunto responsable de los delitos de terrorismo, encubrimiento por favorecimiento (lo que esto signifique) y contra las instituciones de seguridad pública”.
De igual forma, otros periodistas han padecido ese acoso como Héctor de Mauleón, sancionado por el Tribunal Electoral de Tamaulipas por supuesta Violencia Política en Razón de Género; Jorge González, a quien una jueza en Campeche le ordenó ser supervisado por la Unidad de Medidas Cautelares para impedir expresiones consideradas ofensivas contra la gobernadora Layda Sansores, o la ciudadana Karla Estrella, quien fue sancionada por un tribunal electoral por cuestionar la candidatura de la diputada ahora identificada como “dato protegido”, entre varios más.
En el tema de migración, una frase recurrente ha sido que México no criminaliza a personas migrantes, sino que las protege. Sin embargo, su Gobierno buscó y defendió acuerdos con Estados Unidos para contener flujos y coordinar controles, lo que implicó aceptar mecanismos de contención más estrictos que fueron interpretados como criminalización práctica.
En cuanto a salud, frecuentemente la presidenta ha expresado que se está consolidando un sistema de salud universal y ha reiterado que cada vez hay más medicinas y recursos en los hospitales. La realidad es que no cesan los reportes sobre carencia de medicinas y de cada vez menos recursos e insumos médicos y acceso a servicios que no muestran mejoras proporcionales a los anuncios.
Sobre bienestar social, bajo la bandera de que todo en este régimen es “para el bienestar”, la presidenta ha insistido en que en su Gobierno “no se reprime” y que existe plena libertad de expresión. Sin embargo, informes independientes han documentado medidas regresivas en materia de seguridad y derechos humanos, incluyendo denuncias de uso excesivo de la fuerza en protestas, la más reciente, en la marcha de la generación Z.
Si la presidenta quiere generar mayor credibilidad, el próximo año debería empezar a priorizar evidencias y auditorías independientes que transparenten los avances reales en cada temática. Implementar indicadores públicos y comisiones de revisión debe ser la primera prioridad en los próximos meses. En tanto: que sea un feliz Fin de Año para todos.