En economía, los discursos sobran y los datos pesan. Querétaro atraviesa hoy un momento que merece ser observado con atención: no solo se están creando empleos, sino que esos empleos están mejorando el ingreso de miles de familias. No es un fenómeno aislado ni producto de un solo año; es el resultado de una política de crecimiento sostenido que empieza a reflejarse en la vida cotidiana.
De acuerdo con cifras oficiales del INEGI, la tasa de desocupación en Querétaro se ubicó en torno al 2% durante el primer trimestre de 2025, una de las más bajas del país. A la par, el registro de trabajadores afiliados al IMSS muestra una tendencia clara: de poco más de 630 mil empleos formales al inicio de la administración estatal en 2021, se pasó a más de 720 mil hacia finales de 2025. Un incremento cercano al 14% que no es menor si se considera el contexto económico global.
Este crecimiento coloca a Querétaro entre los estados con mayor generación de empleo per cápita a nivel nacional. La explicación no está solo en la cantidad, sino en la calidad de la inversión. Desde 2021 se han concretado más de 200 proyectos productivos que, en conjunto, representan una derrama superior a los 120 mil millones de pesos y la proyección de decenas de miles de nuevos puestos de trabajo. El fenómeno del nearshoring encontró aquí un terreno fértil: infraestructura, seguridad, capital humano y certeza jurídica.
El impacto se observa con mayor claridad cuando se revisan los salarios. Según la Secretaría del Trabajo, Querétaro se mantiene entre las entidades con mejor remuneración promedio del país, con ingresos mensuales que superan los 19 mil pesos y un salario base de cotización que continúa creciendo por encima del promedio nacional. En sectores estratégicos —como el aeroespacial, automotriz, tecnologías de la información y servicios especializados— los ingresos duplican los niveles de hace una década.
La formación de talento ha sido un factor decisivo. Universidades públicas y tecnológicas han alineado su oferta educativa a las nuevas demandas productivas, permitiendo que jóvenes profesionistas ingresen a un mercado laboral más competitivo y mejor pagado. Municipios como El Marqués, Corregidora y San Juan del Río concentran hoy una parte importante de esta dinámica, con parques industriales en expansión y mayor estabilidad laboral.
Otro dato que no debe pasar desapercibido es la formalidad. Querétaro se ubica entre los primeros lugares nacionales en empleo formal como proporción de su población económicamente activa, lo que se traduce en acceso a seguridad social, prestaciones y mayor certidumbre para las familias.
De cara a 2026, las expectativas son altas. A los proyectos ya en operación se suman nuevas inversiones en cartera que refuerzan la proyección de crecimiento. El reto será sostener este modelo con equilibrio: que el dinamismo económico siga traduciéndose en mejores salarios, mayor inclusión y oportunidades reales para quienes viven y trabajan en el estado.
Porque al final, el verdadero éxito de una economía no se mide solo en cifras récord, sino en la posibilidad de que el trabajo alcance para vivir con dignidad.