En días pasados se dio a conocer un juicio de amparo que desembocó en la imposibilidad de llevar a cabo una corrida de toros en la Provincia Juriquilla en Querétaro. Los que habitamos en esta ciudad, sabemos bien que, el toreo, es una de las tradiciones más vivas y acuñadas por cierta población, quienes han expresado que se trata de una representación cultural que, además, implica una derrama económica considerable.
A pesar de esta opinión, más allá de su veracidad, existimos los que pugnamos por el respeto irrestricto a la dignidad, toda vez que no es un tema exclusivo para la humanidad. En ese tenor, considero una decisión acertada que se concediera la suspensión por parte del Poder Judicial de la Federación, sin embargo, esta medida no es suficiente para las personas defensoras de los derechos de los animales.
El alcalde capitalino, Felipe Macías, afirmó que las corridas de toros están previstas y reguladas por la normatividad municipal y que acatarán lo dispuesto por el juzgador que conoció dicho amparo. Salvo su mejor observación, estimada o estimado lector, me parece incongruente que no se tomen las acciones suficientes para garantizar la dignidad de estos seres sintientes, aun cuando en esta administración se creó una Secretaría especializada para la atención de este tipo de asuntos. ¿En dónde está el posicionamiento de su titular ante lo sucedido?
Para concluir, nuevamente una felicitación a la asociación, Animal Heroes, por esta extraordinaria hazaña jurídica que se suma a una larga lista de resultados en cuestión de litigio estratégico.