La baja productividad de la actual SCJN, que apenas alcanza el 50% de resoluciones emitidas por la Corte anterior; los proyectos de sentencia que si bien aún son rechazados por el Pleno, atentan contra la cosa juzgada, las resoluciones contra opositores políticos, son indicadores de que la reforma constitucional al Poder Judicial no era solución para los problemas que padece el sistema judicial en México, además de no atenderlos, creó nuevos problemas que no existían y que ahora hacen más grave la situación de la sociedad.
Con la política en la impartición de justicia, el Tribunal de Disciplina del Poder Judicial Federal aplicará exámenes teórico-práctico a juzgadores electos por su baja preparación y deficiente desempeño expuesto por las quejas de la sociedad.
Se debe recordar que ningún doctrinista serio se pronunció a favor de la reforma indicada, todo lo contrario, exhibieron el riesgo que se corría de perder al Poder Judicial, pero fue mayor el interés político del grupo gobernante que la sociedad mexicana.