Mauricio Cárdenas Palacios/Diputado local por el VI distrito
Mientras en gran parte del país la palabra seguridad se ha vuelto sinónimo de miedo, resignación y estadísticas que duelen, en Querétaro seguimos demostrando que sí hay de otra.
En nuestra entidad tenemos un camino firme, legal y responsable que pone a las personas al centro y al Estado de Derecho como prioridad.
A nivel nacional, los mexicanos observamos con preocupación cómo la violencia se normaliza: extorsiones que asfixian a pequeños comerciantes, delitos que no se denuncian porque no se castigan y un sistema de justicia que, para muchos, dejó de ser sinónimo de protección. La impunidad se volvió costumbre y la ley, en demasiados casos, letra muerta.
Frente a ese escenario, Querétaro ha decidido no bajar la guardia ni cruzarse de brazos. Aquí entendimos que la seguridad no solo se construye con patrullas, se complementa con leyes modernas, instituciones fuertes y coordinación real entre órdenes de gobierno. Por eso es relevante el anuncio del gobernador Mauricio Kuri de enviar al Congreso del Estado tres iniciativas que buscan fortalecer el acceso a la justicia y consolidar un modelo que puede convertirse en referente nacional.
Homologar nuestra Ley de Seguridad Pública con la Ley General no es un trámite técnico: es una decisión política para cerrar vacíos, profesionalizar corporaciones y garantizar que el marco legal esté a la altura de los retos actuales. Combatir la extorsión, alineados a la legislación nacional, es proteger el patrimonio, la tranquilidad y el futuro de miles de familias queretanas. Y reformar la Constitución local para mejorar el acceso a la justicia es reconocer que la justicia no puede ser lenta, burocrática ni lejana.
Como bien lo dijo el gobernador, la justicia no vive en los libros, vive en la experiencia cotidiana de la gente. Vive cuando una víctima es escuchada, cuando el daño se repara y cuando la autoridad responde. Ese es el espíritu del Modelo Queretano de Justicia: un modelo integral, respaldado por el Poder Judicial y por especialistas, que apuesta por mediación, arbitraje, jueces capacitados y una justicia cívica sólida en los municipios.
Desde el Congreso, asumimos nuestra responsabilidad histórica. Querétaro nunca ha tenido miedo de ser líder nacional y hoy no será la excepción. Mientras otros estados debaten cómo contener la crisis, aquí trabajamos para prevenirla. Mientras en el país se improvisa, en Querétaro se legisla con visión.
La seguridad y la justicia no son discursos; son decisiones. Y en Querétaro, esas decisiones se toman con seriedad, con legalidad y con el compromiso de seguir siendo un estado donde vivir en paz no sea un privilegio, es un derecho.