El trabajo de los hermanos Safdie (Josh y Benny) ha sido peculiar, por encontrarle un adjetivo. El zenit de sus proyectos compartidos llegaría en 2019 con “Uncut Gems”, un thriller trepidante, ambientado en su natal Nueva York y en el seno de la comunidad judía de la ciudad, donde ellos pasaron su infancia.
Ahora han decidido ir cada uno por su cuenta y el mayor de ellos, Josh, nos regala su segundo largometraje; basado parcialmente en la vida de Marty Reisman, excampeón del mundo en tenis de mesa. El director, que junto con su amigo Ronald Bronstein, escribe y edita la cinta, nos muestra su madurez cinematográfica para presentar una trepidante e impecable narrativa, desarrollada en la ciudad que nunca duerme de finales de 1952. Con el lente, siempre preciso del fotógrafo Darius Khondji, la película es una agradable experiencia, a pesar de sus dos horas y media de duración.
La historia se centra en Reisman (impecablemente interpretado por Timothée Chalamet) y sus juegos malabares para asistir a los campeonatos del mundo del deporte de 1953 en Londres y 1954 en Tokio. En el camino conoce a una actriz en declive (Gwyneth Paltrow) quien, junto con su esposo, financian parte de la aventura. También deja embarazada a una amiga de infancia (estupenda Odessa A’zion) e interactúa con diversos personajes pintorescos de la fauna neoyorquina de los barrios bajos: taxistas, estafadores, ladrones de poca monta, todos entrañables. Con un ritmo siempre frenético, la cinta no deja lugar para un respiro y nos mantiene al filo de la butaca. Ampliamente recomendable y todavía en cartelera.