Finalmente se realizó el Super tazón LX en donde los Halcones Marinos ganaron, gracias la experiencia y liderazgo del entrenador en jefe y de sus auxiliares, entre otros factores. En la historia de este deporte, sólo ha habido dos entrenadores que han llevado a su equipo a ganar 6 campeonatos: Chuck Noll, de los Acereros de Pittsburg, y Bill Belichick de los Patriotas de Nueva Inglaterra. De ellos se puede aprender para los negocios y para la política.
Tomemos el caso de Chuck Noll (1932-2014), el primero de los dos en lograr un triunfo de Super Tazón y pensemos en sus enseñanzas en términos de la transformación de cuarta. Noll logró esos cuatro triunfos gracias a su enfoque en fundamentos, reclutamiento y disciplina, con los que creó una institución que priorizó el trabajo en equipo sobre las individualidades, lo que no sucede en éste régimen.
Se preocupó por desarrollar talento a partir de un riguroso reclutamiento sobre la base de conocimientos, habilidades y compromiso institucional, no sobre amistades y compromisos personales; tenía un plan de formación continua, y a lo largo de su gestión aceptó ciclos de reconstrucción para lograr campeonatos sostenibles; en la 4T importan más los compromisos partidistas que las habilidades y sólo importa el compromiso partidista. Noll exigía disciplina en los detalles y fomentó una cultura ética para poder formar jugadores y asistentes en quienes delegar responsabilidades, lo que difícilmente se da en el régimen cuatroteísta, especialmente la ética.
Motivaba a sus jugadores sin discursos encendidos sino con un estilo sobrio, técnico y centrado en la disciplina, para generar una cultura de excelencia, lo que no se da en la 4T. Repetía que los campeones no hacen cosas extraordinarias, sino que hacen lo ordinario mejor que nadie (aquí, no importa cómo se hagan los ferrocarriles); insistía en que cada jugador debía dominar su rol, pero exigía rendir cuentas, con la confianza en que el trabajo bien hecho se reflejaría en el éxito colectivo; en la 4T la excelencia es lo de menos y las cosas se hacen como salgan.
Claudia Sheinbaum podría aprender de Chuck Noll a priorizar la construcción institucional a largo plazo (ya que piensan conservar el poder varios años) y sistematizar procesos continuamente evaluados con indicadores clave de rendimientos (KPIs), priorizaría políticas funcionales para la ciudadanía, e implementaría auditorías operativas periódicas a cada dependencia.
Me imagino que si Chuck Noll fuera su entrenador, le diría frases inspiradoras como: “construye sistemas, no dependencias”, “mejora lo fundamental sin grandes anuncios”, “reclama decisiones injustas, no las solapes”, “castiga al indisciplinado y mete a la cancha a quienes se ganan el puesto con esfuerzo y disciplina, y no a quienes te caen bien aunque no entiendan lo que hacen”, o “La excelencia se cultiva, no se improvisa”.
Lamentablemente, en la transformación de cuarta todo depende de lealtades o nombramientos políticos, más que de capacidades institucionales. Hay mucho que aprender.