Seguramente han notado la popularidad del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien ha tenido una política de cero tolerancia frente a la criminalidad. En redes sociales, hemos podido observar la dureza de su sistema penitenciario, las condiciones del confinamiento y el discurso del titular del Ejecutivo, quien condena abiertamente el homicidio, el secuestro, entre otros delitos graves.
Para el mandatario, deberían de restringirse los derechos humanos de quienes cometen ilícitos, toda vez que vulneran la dignidad de terceras personas sin mayor miramiento. En consecuencia, organismos defensores de derechos humanos se han pronunciado sobre las declaraciones antes mencionadas, señalando aquellas omisiones y tratos degradantes a las personas privadas recluidas.
Frente a estas posturas, Bukele ha cuestionado el interés de los colectivos por los reclusos dado que no emitieron ningún posicionamiento cuando le arrebatan la vida o la libertad a la población inocente. En ese tenor, estimada o estimado lector, ¿qué opinan de la experiencia salvadoreña? En otras palabras, ¿serviría para el Estado mexicano?