Hay una forma distinta de entender la obra pública. No desde las cifras ni desde los informes técnicos, sino desde la calle: caminando las colonias, escuchando a los vecinos y entendiendo cómo una obra puede cambiar la vida cotidiana de una comunidad.
Eso fue lo que ocurrió al recorrer recientemente la zona de Obreros y el dren Peñuelas, en la delegación Epigmenio González. Ahí, más que una obra, se vive una historia que durante años se repitió con cada temporada de lluvias: calles anegadas, afectaciones en viviendas y la incertidumbre de no saber hasta dónde podría llegar el agua.
Los vecinos lo cuentan con claridad. Durante mucho tiempo aprendieron a vivir con ese riesgo. Cada tormenta fuerte significaba preocupación: mover muebles, proteger lo que cada familia había construido con esfuerzo y esperar a que el agua bajara.
Caminar esa calle y escuchar esas historias permite entender algo que a veces se pierde en el debate público: la infraestructura hidráulica no es una obra más; es una intervención que puede devolver tranquilidad a una colonia entera.
Hoy, esa zona vive un proceso de transformación con una intervención hidráulica que busca mejorar el manejo del agua pluvial y reducir el riesgo de inundaciones. La obra forma parte de una estrategia más amplia para fortalecer la infraestructura de la ciudad en un contexto de crecimiento acelerado.
Pero lo más importante no está en los planos técnicos. Está en las voces de quienes viven ahí. Cuando un drenaje se moderniza, cuando una calle se interviene o cuando un sistema hidráulico se fortalece, el impacto no se mide solo en metros de construcción: se mide en tranquilidad para las familias.
En 2025 se concluyeron 11 obras en la delegación Epigmenio González, con una inversión superior a 101 millones de pesos. Entre ellas destacan la rehabilitación de la cancha de futbol con pasto sintético en la unidad deportiva de Lomas de San Pedrito Peñuelas, la construcción de una barda perimetral en el preescolar de Menchaca y la creación de un parque en Palmares, además de diversas intervenciones hidráulicas y urbanas.
A estas acciones se suman cuatro obras actualmente en proceso, que representan una inversión cercana a 120 millones de pesos, con proyectos enfocados en infraestructura deportiva, mejoras en vialidades y rehabilitación de espacios escolares.
Detrás de estas decisiones hay una visión de Gobierno que entiende que el crecimiento de Querétaro debe ir acompañado de infraestructura sólida. La Administración municipal encabezada por el alcalde ‘Felifer’ Macías ha colocado la obra pública como uno de los pilares de su estrategia: atender rezagos históricos, fortalecer servicios y preparar a la ciudad para los desafíos del futuro.
En una ciudad que sigue creciendo, escuchar la calle se vuelve fundamental, porque las mejores decisiones públicas no nacen solo en las oficinas; nacen cuando se recorren las colonias, se escuchan las afectaciones y esas voces se convierten en soluciones.
Hoy, en Epigmenio González, esa conversación entre Gobierno y ciudadanía empieza a reflejarse en obras que buscan algo simple, pero profundamente importante: mejorar la vida de las familias y fortalecer la comunidad.