En México ya no sorprende descubrir nuevas formas en las que Morena “administra” —desaparece— el dinero público. Lo preocupante es que se ha vuelto un patrón, un verdadero modus operandi que combina tres ingredientes: la desaparición de recursos sin consecuencias, inversiones en ocurrencias que solo benefician a los suyos y esquemas de simulación para que el dinero termine regresando a los mismos bolsillos. Ya no podemos negarlo, así funciona el Cártel de Morena.
El primer ejemplo es tan escandaloso como revelador: la desaparición de 8 mil millones de pesos en la Marina. Nadie sabe explicar dónde está ese dinero. Lo más grave no es solo el monto, sino la normalización del silencio. Parece que es el mal de Morena, olvidadizos hasta la consciencia, se les olvidan muchas cosas, dónde dejan el dinero público, sus declaraciones patrimoniales o explicar las cifras de personas desaparecidas, Claudia prometió hace un año una explicación, cambió 10 veces de fecha pero al final ninguna respuesta clara.
El segundo caso son caprichos multimillonarios como el Tren Maya, que junto a sus hoteles ya acumulan pérdidas por más de 6 mil 398 millones de pesos. Pero eso no es todo. La propia SEDENA firmó contratos por 28 mil 186 millones de pesos para promocionar el tren y sus complejos turísticos. Y como las cuentas no salen, el gobierno ha tenido que meter más dinero público para tapar el hoyo, 2 mil 168 millones de pesos de fideicomisos y mil 176 millones en transferencias y subsidios. En otras palabras, un proyecto que pierde dinero… financiado con más dinero de los mexicanos.
El tercer componente de este esquema tampoco es nuevo: la simulación de colectas y “donaciones ciudadanas” que terminan en fines políticos. Hoy Andrés Manuel convocó a una colecta para apoyar al pueblo pobre de Cuba, pero no se nos olvida que en 2017, tras el sismo en la Ciudad de México, una colecta supuestamente destinada a los damnificados terminó vinculada con campañas de Morena. La solidaridad nunca debería cuestionarse, pero cuando el historial está lleno de opacidad, es inevitable preguntarse si ya están armando el cochinito rumbo a 2027. Porque cuando se trata de Morena, el dinero siempre parece encontrar el camino de regreso a los mismos bolsillos.