Lo ocurrido este fin de semana en Querétaro nos obliga a reflexionar sobre el tipo de estado que queremos seguir construyendo. Primero cientos de personas ejercieron su derecho a manifestarse, a expresar sus ideas y a visibilizar sus causas en un ambiente de libertad que distingue a nuestra entidad; esa es una fortaleza de nuestra democracia y así debe seguir siéndolo, porque en Querétaro caben todas las voces, todas las opiniones y todas las expresiones que se conduzcan con respeto y dentro del marco de la ley.
Sin embargo, al concluir la marcha, un grupo de personas encapuchadas protagonizó actos de vandalismo contra el Palacio de Gobierno. Eso no es Querétaro, eso no nos representa, eso no fue una expresión legítima de participación ciudadana… eso pareciera ser más un acto con intereses diferentes a los que representaban quienes salieron a las calles en una movilización pacífica.
Sería injusto y equivocado descalificar a toda una comunidad por las acciones de otros; merecen que esta distinción se haga y, precisamente por respeto, debemos pedir que se identifique y se señale plenamente a quienes buscan infiltrarse en las causas ciudadanas para provocar desorden, confrontación y división.
Querétaro ha logrado mantenerse como un referente nacional porque aquí entendemos que las diferencias se resuelven mediante las instituciones, el diálogo y el respeto mutuo. Mientras en otros lugares del país se ha intentado normalizar la violencia política, la destrucción de espacios públicos o la imposición por la fuerza, en nuestro estado hemos apostado por la convivencia, la legalidad y la construcción de acuerdos, lo cual se ha convertido en una razón para que cientos de familias estén eligiendo vivir aquí; por ello, debemos seguir cuidando ese modelo de comunidad.
Cuidar Querétaro también significa proteger nuestra paz social, significa garantizar que todas las personas puedan expresarse libremente, pero también que nadie pretenda imponer sus intereses mediante la violencia. Por eso, desde Acción Nacional hacemos un llamado a que prevalezca la civilidad, a rechazar cualquier intento de importar la confrontación que tanto daño ha causado en otras regiones y a seguir construyendo un estado donde la libertad y el orden no sean valores opuestos, sino principios que avanzan juntos para beneficio de todas y todos.