Sergio Arellano/Asesor en derechos humanos
@siarellano5
Como hemos referido en las últimas colaboraciones, la agenda de los derechos humanos y, en particular, la reforma sobre identidad de género en Querétaro han sido temas sensibles y de extrema cautela, puesto que existen opiniones divididas.
Se ganó la batalla legislativa con mayoría calificada para aprobar la reforma antes comentada. En ese tenor, el asunto se turnó al Poder Ejecutivo estatal, quien optó por invocar su derecho de veto, lo cual significa que tendrá que revisarse de nueva cuenta en la Legislatura local dicho proyecto normativo con las formalidades que exige la ley en aras de no trastocar ningún derecho fundamental, tomando en consideración los razonamientos jurídicos del gobernador Mauricio Kuri.
Esta decisión fue sumamente cuestionada por organizaciones civiles, activistas, academia y grupos de atención prioritaria, quienes impulsaron fervientemente su aprobación. El debate se centró en proteger los derechos de la niñez; sin embargo, claramente se expone la mayoría de edad para tomar una decisión de esta naturaleza ante la autoridad registral; por ejemplo, en las elecciones, las infancias no pueden votar debido a que no tienen la capacidad de ejercitar tal derecho como decimos los abogados en la inteligencia que no han cumplido los 18 años; se trata de la misma interpretación.
Ahora bien, me queda claro, estimada o estimado lector, que también es complejo el cúmulo de normas que tendrían que armonizarse con relación a la identidad de género; no obstante, tenemos que empezar con este tipo de adecuaciones para que el marco legal continúe con esa progresividad. No podemos negar los derechos de las personas.