Armando Rivera/“Armando, un ciudadano en movimiento”
En el municipio de Querétaro ya conocemos el ritual: sale el boletín, se presume la baja en delitos, se habla de coordinación y se reparte la foto del operativo. Según cifras oficiales, los delitos patrimoniales bajaron 10% en el primer cuatrimestre de 2026 y de acuerdo con la ENSU el 64.5% de la gente se siente segura. Todo eso suena bien, pero existe otra gran parte de la población que no forma parte de esas estadísticas.
Lo que se vive en las colonias y comunidades es diferente: apenas llega la tarde y las pandillas se adueñan de los parques y del espacio público. La patrulla pasa y se hace de la vista gorda o no llega cuando se le solicita. Las luminarias no alumbran, la gente siente temor de ser asaltada camino a su hogar. Incluso negocios prefieren cerrar temprano, porque saben que se gana mas, perdiendo. Aunado a que el 92% de los delitos no se denuncia.
Querétaro se merece más y mejores policías, mandos evaluados por colonia, patrullaje visible, tiempos de respuesta rápidos, cámaras útiles y elementos bien pagados, pero también vigilados y confiables.
P.D. Quienes tenemos la fortuna de ser padres, sabemos la intranquilidad natural que se siente al esperar que tu hija o hijo regrese a casa, pero lo que escucho en las comunidades no es intranquilidad, es miedo puro y duro; la inseguridad es real.