Durante los últimas días algunas propuestas rondan las redes sociales y me parecen peligrosas.
En particular una, la propuesta de limitar el derecho al voto solo a personas con cierto nivel educativo que constituye por sí misma, un ataque a la democracia; ya que contradice los principios de igualdad y soberanía popular que justamente son pilares de la misma.
Esta idea revive mecanismos históricos de exclusión, como las pruebas de alfabetización que existieron en Estados Unidos, y que provocaron discriminación a minorías, racismo y clasismo, el fracaso fue tal que fueron abolidas por la Ley de Derechos de Voto de 1965.
Debemos entender que la democracia representativa moderna se sustenta en la premisa de que todos los ciudadanos adultos son iguales en dignidad política, independientemente de su formación académica.
Repito: esto va de dignidad, quien no entienda eso no puede asumirse como demócrata.
Establecer “requisitos”, irremediablemente creará una élite electoral que podría definir quién tiene la “educación suficiente” de forma interesada, abriendo la puerta a exclusiones políticas disfrazadas de mérito y capacidad.
No tengo que decirles que esto claramente debilita la legitimidad del sistema, ya que los gobernantes dejarían de rendir cuentas ante amplios sectores de la población, realmente solo irían a rendirle cuentas a los “capaces” pues les interesa su voto… ¿ya entendieron lo peligroso de esto?
Personas sin educación formal aportan perspectivas esenciales sobre necesidades concretas para poder reducir las brechas de desigualdad, el voto es su mecanismo para poder cambiar la realidad por una mejor.
En lugar de buscar limitar derechos, los demócratas deben fortalecer la educación cívica y el acceso equitativo a la información y educación.
La evidencia histórica confirma que el voto amplio fortalece la estabilidad institucional y aunque no garantiza que no suceda, sí reduce el riesgo de captura por élites o el crimen organizado.
Defender el voto universal no implica renunciar a un electorado informado, implica que los demócratas se comporten y actúen como demócratas. Ojo ahí.