El cáncer de cuello uterino es la segunda causa de muerte por tumores malignos en mujeres mexicanas.
Según la Secretaría de Salud, cada año se diagnostican alrededor de 7 mil 800 nuevos casos y mueren aproximadamente 4 mil mujeres a causa de esta enfermedad.
A pesar de ser altamente prevenible, sigue cobrando vidas por falta de detección oportuna y desinformación.
Este tipo de cáncer se origina en las células del cuello uterino y está estrechamente vinculado con la infección por el virus del papiloma humano (VPH).
Las mujeres entre 30 y 50 años son las más vulnerables, pero cualquier mujer sexualmente activa puede desarrollarlo.
Factores como antecedentes familiares, tabaquismo y sistema inmunológico debilitado aumentan el riesgo.
Cuando no se detecta a tiempo, el cáncer de cuello uterino puede causar infertilidad, dolor crónico y, en sus etapas más avanzadas, la muerte.
Además, impacta económica y emocionalmente a las familias, pues los tratamientos son costosos y la enfermedad puede afectar la calidad de vida de las pacientes.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de cuello uterino es curable en un 90% de los casos si se detecta en etapas tempranas.
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Sin embargo, en México, más del 50% de las mujeres lo descubren cuando ya está avanzado, reduciendo drásticamente las posibilidades de sobrevivencia.
Factores de riesgo y a qué poner atención
Infección por VPH (presente en el 99% de los casos de cáncer cervical).
Inicio temprano de relaciones sexuales sin protección.
Múltiples parejas sexuales.
Falta de revisiones ginecológicas y pruebas de Papanicolaou.
Fumar aumenta el riesgo hasta en un 50%.
Síntomas de alerta
En sus primeras etapas, el cáncer de cuello uterino no presenta síntomas. Sin embargo, conforme avanza, pueden aparecer:
Sangrado vaginal anormal (después de relaciones sexuales o entre periodos).
Dolor pélvico o durante las relaciones sexuales.
Flujo vaginal con mal olor y color inusual.
Fatiga, pérdida de peso y dolor de espalda en etapas avanzadas.
Mitos y realidades sobre el cáncer de cuello uterino
Mito: Solo las mujeres con muchas parejas sexuales pueden tenerlo.
Realidad: Cualquier mujer sexualmente activa puede contraer VPH.
Mito: El cáncer de cuello uterino es hereditario.
Realidad: Su principal causa es el VPH, no la genética.
Mito: Si no hay síntomas, no hay riesgo.
Realidad: La detección temprana es clave, aunque no haya signos visibles.
¿Cómo prevenirlo? Hábitos que salvan vidas
Aplicarse la vacuna contra el VPH desde los 9 años.
Realizarse pruebas de Papanicolaou cada tres años a partir de los 25.
Usar preservativos para reducir el riesgo de infección por VPH.
Evitar el tabaquismo y mantener una alimentación saludable.
Acudir al ginecólogo regularmente para revisiones preventivas.
Consecuencias:
Cáncer invasivo.
Necesidad de histerectomía (extirpación del útero).
Problemas de fertilidad.
Muerte.
Curabilidad y Sobrevivencia:
La detección temprana es clave para la curabilidad.
La tasa de supervivencia a 5 años es alta cuando se detecta en etapas tempranas.
Etapas avanzadas reducen considerablemente la tasa de supervivencia.