¿Tus hijos podrán mantenerte? La vejez en México enfrenta una nueva realidad
El envejecimiento de la población mexicana está transformando las dinámicas económicas de las familias. Ahorrar para el retiro busca garantizar independencia económica y reducir presiones familiares futuras. Foto: Cuartoscuro
Menos hijos, mayor esperanza de vida y bajo ahorro para el retiro transforman el modelo familiar que durante décadas sostuvo a los adultos mayores
Durante gran parte del siglo XX, millones de mexicanos crecieron con una idea que parecía natural: trabajar, formar una familia y confiar en que los hijos ayudarían económicamente cuando llegara la vejez.
Durante décadas, ese modelo funcionó porque las familias eran más numerosas, la esperanza de vida era menor y los costos de vivienda, salud y educación eran distintos. Sin embargo, México está cambiando rápidamente y esa fórmula comienza a mostrar señales de agotamiento.
Hoy el país envejece a una velocidad sin precedentes. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las personas de 60 años y más ya representan más de 14 por ciento de la población nacional, una proporción que continuará creciendo en las próximas décadas.
Al mismo tiempo, las familias tienen menos hijos que generaciones anteriores y los jóvenes enfrentan mayores presiones económicas relacionadas con vivienda, empleo, educación y cuidados familiares.
El resultado es una pregunta que cada vez preocupa más a especialistas en demografía y finanzas personales: ¿qué ocurrirá cuando millones de personas lleguen a la vejez sin ahorros suficientes y sus hijos tampoco tengan capacidad económica para sostenerlas?.
La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) muestra que apenas 42.2 por ciento de los adultos mexicanos tiene una cuenta de ahorro para el retiro.
Esto significa que cerca de seis de cada diez personas carecen de este instrumento financiero formal. Para muchos, el principal plan sigue siendo continuar trabajando, depender de programas sociales o recibir apoyo de familiares.
El problema es que la dependencia económica ya no afecta únicamente a los adultos mayores. También impacta a los hijos.
Especialistas describen este fenómeno como la «generación sándwich»:adultos de entre 40 y 60 años que deben sostener simultáneamente a sus hijos y a sus padres. Esta presión puede afectar el patrimonio familiar, retrasar la compra de vivienda, limitar el ahorro e incrementar el estrés financiero.
La realidad demográfica indica que cada vez habrá menos personas en edad de trabajar por cada adulto mayor que requiera apoyo.