El gobierno encabezado por Delfina Gómez Álvarez impulsa una de sus apuestas de infraestructura más visibles: el Tramo 0 del Macrolibramiento Mexiquense. No se trata solo de agilizar el tránsito, sino de intervenir el entorno urbano en zonas históricamente rezagadas.
El proyecto abarca 10.7 kilómetros en Tlalnepantla y Naucalpan, con la promesa de beneficiar a más de 25 mil vehículos diarios, pero también a miles de peatones que viven y se mueven en la zona.
A diferencia de obras tradicionales, este tramo incorpora acciones paralelas de mejoramiento urbano. Entre ellas destacan la instalación de luminarias, construcción de senderos seguros, rehabilitación de banquetas y repavimentación de calles.
También se contempla la recuperación de parques y espacios públicos, con el objetivo de transformar áreas deterioradas en entornos funcionales y transitables.
Autoridades del proyecto, a través del SAASCAEM, subrayan que estas medidas buscan reducir riesgos para peatones y mejorar la calidad de vida en colonias aledañas.
El enfoque no es menor. En zonas donde conviven transporte de carga, vehículos particulares y peatones, la falta de infraestructura adecuada ha sido un problema constante.
Habitantes de la región reconocen que el tráfico y la inseguridad vial son parte del día a día. Por ello, ven en esta obra una oportunidad para ordenar la movilidad y hacer más seguros los trayectos cotidianos.
El Tramo 0 se integra al programa “2026, Año de las Obras en Edomex”, una iniciativa que busca acelerar proyectos de infraestructura con impacto social directo.
Más allá de la conectividad, la apuesta es clara: combinar desarrollo vial con recuperación del espacio público. Una fórmula que, de funcionar, podría redefinir la forma en que se construyen carreteras en zonas urbanas densas.