Según los defensores republicanos de Donald Trump, el espectáculo de la impugnación que se está desarrollando en Washington, DC, se resume a diferencias en cuanto a políticas en lugar de a conductas inadecuadas del presidente
Ross Douthat
Según los defensores republicanos de Donald Trump, el espectáculo de la impugnación que se está desarrollando en Washington, DC, se resume a diferencias en cuanto a políticas en lugar de a conductas inadecuadas del presidente, con burócratas de carrera encargados de política exterior que inventan excusas para destituir a un presidente cuya visión del mundo desprecian.
Como suele pasar a menudo con las defensas de nuestro mandatario, este argumento no sirve en absoluto para defender el comportamiento de Trump, si bien nos dice algo importante sobre el momento político más amplio que se vive en Occidente.
No sirve porque en el caso específico que se está analizando, es evidente que Trump no estaba impulsando ninguna agenda política más allá de sus intereses personales. Cada intento por decir que al presidente le preocupaba la corrupción en la inestable república ucraniana se hunde debido a la evidencia cada vez mayor de que solo le preocupaba un asunto, el cual resulta que estaba relacionado con un rival político, y de que ignoró las reglas estadounidenses para la formulación de políticas únicamente con ese asunto específico en mente. Su política solo difirió de la política de la burocracia en que su ejecución estaba supeditada a la obtención de un favor, una petición con una motivación política.
No obstante, los defensores del presidente están en lo correcto en esto: si escucharon el testimonio de los testigos la semana pasada, es posible que hayan percibido detrás de la crítica de las acciones específicas de Trump una cosmovisión política más amplia, de la que no se habla, sino que solo se da por hecho. Todos los que testificaron creen que apuntalar la democracia ucraniana y apoyar la lucha de Kiev contra el irredentismo ruso es una meta fundamental de la política exterior estadounidense. Todos creen que el comportamiento de Trump estuvo mal no solo porque condicionó la ayuda estadounidense con fines partidistas, sino además porque socavó un objetivo vital de políticas que cualquier estadounidense patriota debe respaldar.