Colombia y Venezuela son países hermanos, hasta para decir mentiras y cuando se las descubren forman la ‘fiesta’.
Los gobiernos, no son en el momento amigos, pero históricamente son ‘hermanos’ porque contribuyeron a liberarse del yugo español.
Colombia, tiene un gobierno republicano y Venezuela, socialista, pero por estos días integrantes de las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) enfrentan a la Guardia Nacional, antiguos socios en la zona de frontera con Arauca y provocan el retiro de los habitantes y su paso al país cafetero.
El 21 de marzo las disidencias de las Farc, Gentil Duarte, se vieron las caras los antiguos socios y el incidente dejo cinco personas muertas, una de ellas sin identificar, gran movilización de tropa y material bélico a la frontera.
La ‘invasión’ aumentó el número de venezolanos en Colombia cuyo destino aún no se sabe porque podrían regresar a su país una vez termine el conflicto dejando una zona ‘arrasada’, porque no les gusta trabajar y cuando se les establece la alternativa, prefieren regresar a su país y regresar cada mes a recoger la ‘ayuda humanitaria’.
Un venezolano,’que recibe ayuda humanitaria’, reúne US$ 600 y le dan vivienda, asistencia médica y educación para sus hijos mientras que un colombiano regular recibe menos de la mitad y no le alcanza porque los gastos corren por su cuenta.
Cuando se sienten acosados huyen a su país, utilizando los caminos de herradura, porque el paso oficiales están cerrados.
Pero eso no es todo, un buen porcentaje de los venezolanos se dedican a robar y asesinar conformando bandas para delinquir o en forma individual, lo que han hecho de Cúcuta una ciudad sitiada, por el crimen.