Poder salir a caminar en las zonas boscosas de Amealco de Bonfil, uno de los municipios de la región sur del estado de Querétaro es verdaderamente un agasajo para el espíritu. Hace poco tuve oportunidad de ir con mi familia y durante la caminata, no podía dejar de pensar en la importancia que tienen las áreas verdes y espacios abiertos en la recreación y la salud de las personas.
Aunque a veces se complica poder trasladarnos a este tipo de lugares y solamente los usamos cuando “tenemos tiempo” o muchas ganas de salir a respirar limpio, estoy seguro que podríamos tener la oportunidad de contar con esos servicios ambientales para nuestras actividades cotidianas.
Un concepto de diseño urbano que no hemos puesto en marcha en nuestras ciudades, descrito por Christopher Alexander en 1997 en su libro “Un lenguaje de patrones” pretende que existan áreas urbanas y rurales mezcladas entre ellas, a manera de dedos entrecruzados de nuestras manos.
Los dedos urbanos debieran ser de máximo 1.5 kilómetros y los dedos rurales -o verdes- no deberían ser menores a esa misma distancia, de esta manera, podemos asegurar que desde cualquier parte las zonas urbanas se tenga una distancia no mayor a un kilometro de una zona verde en la cual se puede caminar, correr o andar en bicicleta y que pueden ser parques urbanos lineales y corredores urbanos verdes que permiten además que los arroyos naturales tengan su recorrido asegurado y protegido.
El concepto como tal puede implementarse, es cuestión de generar corredores urbanos que permitan “enverdecerse” y se conviertan en las conexiones de una red más amplia. Poco a poco, implementando políticas públicas que permitan proteger el medio ambiente y al mismo tiempo permitir su uso y aprovechamiento sustentable, podríamos tener la ciudad que muchos hemos deseado, y los viajes especiales a “respirar aire limpio” podrían ser más habituales de lo que imaginamos.