¿Está bien que el transporte público sea operado por privados? Hemos tenido esta conversación en el Consejo y mi respuesta sigue siendo que el transporte público, en efecto, debería ser público.
Aunque esto no necesariamente impide la participación de privados en este servicio de movilidad, sí se centra en la idea en que la movilidad es un interés público; es decir, el transporte público nos incumbe a todos, lo usemos o no. Al ser el medio más eficiente en ocupación de espacio, el transporte público aumenta la accesibilidad urbana, mejorando el traslado efectivo de todos quienes nos movemos por la ciudad. Esto parece contraintuitivo al ver cómo se manejan los autobuses en muchas de nuestras calles, pero la optimización de este servicio también implica la mejoría de la infraestructura peatonal, el mobiliario urbano y las condiciones laborales de las personas operadoras.