Un refrán popular dice que no por mucho madrugar amanece más temprano, significando que iniciar algo con mucha antelación no necesariamente dará el resultado esperado. En julio del año pasado el presidente López madrugó la sucesión presidencial mencionando a sus allegados para ser nominados a candidatos a la Presidencia de la República. Con ello, inició una nueva simulación que finalizará el día que decida quien, verdaderamente, será su candidato.
Como parte de esa simulación ha identificado de diversas formas a la actual Jefa de Gobierno de la Ciudad de México como su preferida, lo que muchos dan por hecho. No obstante, no creo que haya una determinación definitiva ni sobre el candidato o candidata de Morena ni sobre su triunfo en las elecciones presidenciales de 2024.
Si se considera el nivel de perversidad de que es capaz el presidente, muy dado a la simulación para hacer creer lo que no es (como en los temas de seguridad, salud y economía), y sus actitudes y criterios sobre las mujeres (incluso de su gabinete), no parece probable que la candidata sea la Jefa de Gobierno o alguno de los que hasta ahora han manifestado su interés y hasta han iniciado precampañas simuladas de actos de gobierno.
A lo largo de su sexenio AMLO ha desdeñado y descalificado a las mujeres a pesar de que ha afirmado que “nunca se había protegido a las mujeres como ahora”. Las ha considerado “manipulables” por sus adversarios conservadores, redujo el presupuesto al Instituto Nacional de las Mujeres, desapareció albergues y estancias infantiles, y los feminicidios siguen creciendo, ante lo cual él sólo se victimiza.
En su cartilla moral ni una sola vez se hace referencia a la mujer y a ello se agregan expresiones como “Que las mujeres cuiden a los adultos mayores”, o las atrevidas: “quedas pendiente corazón” (a una reportera al evitar responder a una pregunta), o “no me meto en eso, corazón” (a otra reportera eludiendo una pregunta sobre las precampañas).
Se ha burlado de las manifestaciones feministas y en una de ellas obligó a todo el estado y a su esposa a una protesta, amuralló Palacio Nacional e igual fingió desconocer qué era “romper el pacto” (de protección a Félix Salgado Macedonio, acusado de acoso sexual).
Y hasta a las mujeres de su propio gabinete y allegadas las ha despreciado: encarceló a Rosario Robles, despreció a Tatiana Clouthier cuando presentó su renuncia a la Secretaría de Economía, a su conductora de quién es quién en las mentiras le señaló públicamente sus problemas de lectura (”No sabrá leer, pero no es mentirosa”) y hasta a su esposa le ha echado “ojos de pistola” en algunas ocasiones.
Estas y otras evidencias revelan su aversión hacia las mujeres, por eso creo que su apoyo a la jefa de gobierno de la CDMX es una simulación y un distractor, y que su verdadero candidato aún no es mencionado o mencionada, como serían el director del IMSS o la nueva secretaria de economía.
Por otro lado, muchas cosas pueden pasar. No hay certeza de quiénes son los hackeadores (incluso algún senador opina que podría ser el propio ejército que cada vez cobra más fuerza en el ámbito político) pero falta mucho de ser revelado de estas filtraciones. No sería de extrañar que entre tanta información exista algo que pueda desestabilizar al presidente y al propio gobierno y que sea estratégicamente revelado en vísperas o durante el proceso electoral, dañando al candidato (a) oficial y a su partido.
Llegará el momento en que veremos si madrugar logra que amanezca más temprano.