Cuando despedimos el año viejo y festejamos al año nuevo solemos pensar en nuestros propósitos del año que esta comenzando. Tenemos deseos como salud, amor, dinero,trabajo, ejercicio, perder los 5 ó 10 kg de más que traemos de más, cumplir ciertas metas, etc. Y yo me pregunto, ¿por qué no consideramos tener un propósito de ser un buen ciudadano? Dejar la intolerancia, la apatía y la agresividad cuando viajamos por nuestras calles.
Quisiera estar equivocada, pero percibo que hay poca tolerancia, empatía y amabilidad en la calle. Son cada vez menos los conductores que permiten el paso de peatones o ciclistas; que respetan los señalamientos, como el disco de no estacionarse o los cajones exclusivos de estacionamiento; que respetan la velocidad máxima establecida. A veces se pueden contar con los dedos de las manos. Y cuando los llegamos a ver son una sorpresa tan mayúscula que algunos les llamamos “seres de luz.” Todos necesitamos ser amables. ¡Todos! Ciclistas con peatones o personas con discapacidad, conductores con ciclistas, peatones y personas con discapacidad, y así consecutivamente.
¿Qué tipo de ciudadano quieres ser este 2023, uno de luz o uno de oscuridad? La ciudad la hacemos todos y ojalá este año nos pinte mejor: menos accidentes viales; menos peatones muertos intentando ejercer su derecho a la ciudad y de (con)vivir en este espacio de cemento y hecho para coches; menos bicis blancas y más gente amable manejando un vehículo. Lo deseamos de todos, para todos.