Sabemos que no fueron efectivos los letreros de “Bájale” (200m adelante) o los radares “Clicks de Vida” (2km atrás). Tampoco ayudó que ese tramo vial carece de ciclovía o banqueta, y que tiene carriles diseñados para conducir a 180km/h. Lo que sabemos con absoluta certeza es que Elfrigo tenía derecho a usar el medio más sostenible, saludable y asequible para regresar a casa cerca, y que no debió de haber muerto por ello.