Nuestra ciudad cuenta con canales que forman parte de la infraestructura que conduce principalmente agua pluvial. Al ir creciendo la ciudad, pasaron de ser una serie de arroyos a estructuras construidas con mampostería o concreto. La intención de artificializar los canales pluviales responde a una necesidad de eficientizar el desagüe del agua, mitigando inundaciones. Sin embargo, ¿Qué sucede con estos canales cuando no llevan agua? .
Los canales pluviales solo llevan agua en temporada de lluvias por lo que, fuera de temporada, se convierten en sitios de basura, espacios para dormitar y refugio de animales. En este sentido, se convierten en un problema social, fuente de inseguridad o en casos de discordia entre la comunidad. ¿Qué podemos hacer con estos espacios que se convierten en tierra de nadie? El impulso nos llevaría a pensar que lo mejor es cubrirlo, pero esto impide que ejerzan su función principal pluvial e invisibiliza el problema en general.
La solución es aportar a la transformación de estos espacios en infraestructura verde, en aquella que retoma sus aspectos naturales y ayuda a la generación y soporte de un ecosistema. Estos espacios pueden ser adoptados por la comunidad, den cabida a otras actividades y pueden ser refugio para pequeñas especies. Parece que la receta es sencilla; sin embargo, se requiere una complicidad de actores, la integración y adopción de la comunidad y el reconocer que la naturaleza puede hacer más por la ciudad si le damos su espacio.