Con sólo tener acceso a internet, cualquier persona puede utilizar los servicios de una aplicación de inteligencia artificial tipo LLM (Large Language Model) del cual ChatGPT es la opción más conocida. A través de esa aplicación una persona puede expandir sus capacidades en forma increíble: crear un cuento corto, resolver problemas matemáticos o revisar y corregir código de programación. Los resultados han probado ser bastante acertados en su mayoría, aunque también se han documentado casos dónde la IA comete errores. Esta democratización también ha llegado incluso a los vehículos; las compañías fabricantes están diseñando asistentes de navegación para los conductores basados en IA de ese tipo. Es genial ¿o no?
La democratización de la IA tiene impactos que apenas estamos visualizando y tratando de predecir. Seguramente tendrá impactos positivos como elaborar una carta detallada, que normalmente requiere al menos 20 minutos, en 2 o 3 minutos incluyendo 3 iteraciones dónde, a través de peticiones más detalladas y estructuradas, el usuario puede lograr resultados impresionantes y listos para enviarlo. Sin embargo, la IA le permite a un alumno crear una tarea asignada en una clase. ¿Se podrá graduar un alumno que realmente no sepa ingeniería, pero si sabe usar ChatGPT?, ¿Cuáles serán las repercusiones en nuestra sociedad cuando se gradúe? ¿Habrá trabajo para ese ingeniero cuando otra persona puede hacer lo mismo? El mañana nos lo dirá.