El 2020 fue un punto de partida importante en la educación provocando la aceleración de proponer nuevas formas más creativas en la enseñanza. Es una realidad que la tecnología está entrelazada con la educación, pero, siendo sinceros, aún nos falta mucho para dar este paso importante donde el eje debe de estar enfocado en métodos más activos como simulaciones, multimedia o empezar a incorporar inteligencia artificial. Hoy en día, nos enfrentamos a una generación de estudiantes que son nativos digitales, autodidactas, multipantalla y multitareas, por lo cual es indispensable incorporar métodos activos y, así, conectar con esta generación de huella digital con entornos reales, donde los problemas se pueden abordar desde nuevas metodologías de enseñanza con la ayuda de la tecnología. En este artículo, me quiero enfocar en el uso de las simulaciones como apoyo en el aprendizaje y en el desarrollo de competencias que permiten a los estudiantes experimentar y simular situaciones reales en entornos controlados. Un ejemplo son las simulaciones que tienen enfoque de emprendimiento y desarrollo de habilidades gerenciales, logrando acercar al estudiante en una realidad empresarial y obteniendo información que es útil para entender patrones de comportamiento y, así, generar propuestas que mejoran el conocimiento al influir en el razonamiento en su toma de decisiones al experimentar las consecuencuas y resultadas de estas mismas en un entorno controlado.
*Directora asociada del Departamento Gestión y Liderazgo, Tec de Monterrey. Experiencia en Innovación, Estrategia y Transformación Digital.