Recientemente se han dado a conocer datos del desempeño de PEMEX respecto al primer trimestre del 2024 remitidos por la petrolera a la bolsa Mexicana de Valores (BMV).
En esa información se reporta una caída en la utilidad neta de 91.7%, al haber obtenido solamente 4,682 millones de pesos (mdp) respecto a los 56,736 que obtuvo durante el mismo periodo del año 2023. Esta caída, según PEMEX, se debió a la caída en sus ventas y a menores precios de productos petroleros.
Sin embargo, el tema no termina ahí ya que la deuda financiera que enfrenta es de 101,500 millones de dólares (mdd). Esto a pesar de haber recibido aportaciones del gobierno federal por 7,500 mdd durante el año 2023, según la misma empresa.
Lamentablemente otro problema grande son sus deudas con proveedores, que también al primer trimestre ascendió a 163,207 mdp. Para este año, PEMEX tiene programado recibir 145,000 mdp por transferencias del gobierno federal.
Esto, aún cuando durante los primeros 3 años de la actual administración, la petrolera registró pérdidas por 35.7 mil millones de pesos (mmdp) en 2019, 562.3 mmdp en 2020 y 37.4 mmdp de pesos en 2020.
No es un secreto que la petrolera paga cantidades muy grandes de impuestos y que durante mucho tiempo ha mantenido relaciones opaces con sus líderes sindicales. Esto sin percibir intentos reales de terminar con las malas praxis que atentan contra su viabilidad. Y peor aún sin una política pública de transitar al acceso de energías limpias.