Las elecciones del pasado 2 de junio marcaron el rumbo político y económico de México, el resultado per se es claro y esto no es de gustos sino de mayorías y ese nuevo gobierno tendrá en sus manos el rumbo del país durante 6 años.
Ahora bien, los mercados no tienen preferencias partidistas, sino intereses y reacciones, mientras los indicadores macroeconómicos se miden desde las políticas económicas que se establezcan y promuevan por los gobiernos centrales.
Por lo que el Plan C debe contener:
Certeza- Fundamental que exista un andamiaje jurídico que garantice las inversiones, tanto de capital como financieras y que no sea motivo de huida de capitales. Por ende se requiere un poder judicial fortalecido, mecanismos de defensa de los particulares y la sana división de poderes.
Crecimiento- Políticas públicas que fomenten el emprendimiento, la inversión, la productividad y el desarrollo empresarial que se requiere, paralelamente de la inversión pública como factor de crecimiento.
Consolidación- Mantener e incentivar el establecimiento de las empresas internacionales que genera el Nearshoring.
Comercio- Fortalecer al mercado interno con políticas públicas que permita competir mejor y estimular la demanda con un mejor poder adquisitivo.
Ciencia- Como eje de desarrollo.
CO2- Disminución de las emisiones del mismo y converger hacia las energías limpias.
CFE- Generar electricidad para todos y aumentar la capacidad de distribución de ella.