El activismo es un modo de participación pública que le dedica tiempo, dinero y esfuerzos a diferentes causas porque creemos que algo puede mejorar o que, al menos, hay la disposición para hacerlo. Por eso, cuando se abren canales de comunicacnión directa con el gobierno, nace una llama de esperanza.
La vida pasa mucho más rápido arriba de un coche, pero te invito a observar el espacio frente a restaurantes, talleres automotrices y otros negocios que se han apropiado del espacio público para usarlo como estacionamiento. No ha habido autoridad que los detenga o que los regule. Cambian los giros comerciales y, con ello, también ha cambiado el modo de uso de la vía. Y es que no se trata de autorizar nuevas licencias de funcionamiento en nombre del progreso, la productividad y la economía sin asegurarse de que no se vulnere la seguridad del peatón. Se trata del deseo de vivir en una ciudad donde la movilidad activa se realice en condiciones de seguridad siempre.
Nos toca esperar la respuesta de la Sedeso, pero, en el mientras tanto, no normalicemos a los coches sobre banquetas o ciclovías. ¿Has visto situaciones parecidas? Cuéntanos y empecemos el cambio.