Recientemente el gobierno federal ha impuesto medidas de protección a la industria textil de nuestro país, subiendo la altura de la puerta de entrada a los productos que provengan de mercados con los que no se tengan acuerdo comercial, los cuales, anteriormente a dicho anuncio no pagaban impuestos nacionales, lo que los convertían en una competencia desleal para los productores nacionales. Incluso entraban como mercancías de importación temporal, como piezas sin terminar para una futura venta al exterior, sin en cambio las empresas Immex no cumplían con dicho retorno y se quedaban a la venta en el mercado interno.
La medida significa un incremento temporal al 35% del arancel de 138 fracciones de las mercancías confeccionadas, así como el 15% a la importación de mercancías textiles, protegiendo (según cifras oficiales) a 400 mil empleos y por ende al sector textilero del país, el cual traía una caída del PIB de la industria de 4.8%.
Es una decisión oportuna y adecuada, sin embargo, es importante analizar algunas situaciones de mercado para que realmente el consumidor deje de preferir plataformas de venta chinas como Shein y Temu (como ejemplo). Primero, que los canales de distribución y de venta de los textiles nacionales estén a un click del cliente y con entrega rápida; segundo, que los automercados oferten productos nacionales; tercero, que éstos mantengan correctos estándares de calidad; y por último, que no sea sólo un giño político a Estados Unidos.