El viernes pasado, Nicolás Maduro, protestó como Presidente de Venezuela. El descontento que ha movilizado a la sociedad de aquel país es la falta de presentación de los resultados desglosados por centros de votación que ha generado denuncias sobre la falta de independencia e imparcialidad de su Tribunal al convalidar los resultados de la elección, incluso, se han utilizado las fuerzas armadas para repeler expresiones de descontento.
La concentración del poder en una sola persona, con la anuencia de Tribunales a fines a los dirigentes, se ha intentado en numerosas ocasiones a lo largo del siglo XX y XXI bajo la premisa de producción socialista. Sin embargo, en muchos casos se han convertido en feroces dictaduras genocidas como las de la Unión Soviética bajo el mando de Stalin.
En México, con la reforma al Poder Judicial surgió el debate sobre la intromisión de la clase política en la administración de justicia, por la escasa participación entre gobernantes y ciudadanos para alcanzar objetivos comunes bajo el concepto ideal de democracia, acaso se seguirá el camino de Venezuela y de aquellos otros países que se convirtieron en dictaduras, a pesar de su nulo éxito.