¿Está en las prioridades del gobierno el combate a la delincuencia y la seguridad de todos? La presidenta ha dicho que sí, sin embargo, no sabemos cuál es la nueva estrategia de largo plazo, se supone que sigue “abrazos no balazos” aunque la presidenta ya dio un primer golpe en la mesa con el “operativo enjambre”, hasta el momento no hay un diseño nuevo y lo viejo – todos sabemos- no funciona.
Como mexicano quiero pensar que hay prioridades, la presidenta ha dado dos discursos más o menos poderosos en el zócalo para enumerarlos y en ellos ha incluido la seguridad y muchas otras cosas, el país tiene muchos fuegos chiquitos, en conjunto, hacen un gran incendio.
El narco mexicano es un negocio internacional muy exitoso, mueve la economía mundial representa, según estudios, hasta el 5% del PIB mundial. En el país es un empleador exitoso, ya lo sabemos, no sólo crea ingresos, sino da incentivos, se adapta, se puede avanzar en su estructura, maximiza sus ganancias, cualquiera puede hacer fentanilo en la cocina de su casa. Peor que el crimen organizado es el improvisado, el desorganizado, porque cuando alguien, quien sea, se da cuenta que también puede y está dispuesto a arriesgar todo, sale a asaltar, extorsionar, violar, agredir, lastimar o matar. Si no hay una estrategia contra los grandes capos ¿Sería mucho pedir que se diseñara una contra los medianos y pequeños? Al menos que a los oportunistas se les combata con todo el peso de la ley, eso reduciría mucho los asesinatos, los secuestros y habría una mejor percepción ¿No es eso lo que este gobierno quiere? ¿Se puede o es necesario que Trump presione para que alguien se ponga a trabajar?